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España se prepara para recibir a desplazados por los altos precios de la energía

España es una de las principales potencias turísticas mundiales. Nuestras playas, gastronomía, oferta cultural y, sobre todo, buen tiempo, atraen a numerosos visitantes extranjeros a lo largo de todo el año. Aunque los números todavía están en niveles anteriores a la pandemia, cabe recordar que en 2019 fue el segundo país del mundo que recibió más turistas foráneos, con más de 83 millones.

El objetivo, pues, es recuperar esas cifras y, sobre todo, la capacidad de gasto de esos turistas, la cual se ha visto mermada por la citada pandemia y la crisis de precios que vivimos actualmente. Y puede ser precisamente ese un aliciente para el turismo en España, porque aunque también sufrimos esa escalada sin tregua de los precios energéticos, no es comparable al resto de Europa, ya que tenemos un aliado que ellos no tienen: el clima.

Se estima que España cuenta con unas 2.500 horas de sol al año, algo que no sucede en los países vecinos, con temperaturas, además, más suaves, sobre todo en la costa y en las islas. De modo que a estas alturas del año todavía no es necesario casi en ninguna comunidad autónoma encender la calefacción, al contrario de lo que sucede en otros puntos del continente.

De ahí que se esté impulsando un nuevo modelo de turismo: el energético. Turistas que vienen a España atraídos por el buen clima con el objetivo de salir de sus países y ahorrar en energía.

Una serie de ventajas que no tiene el resto

Como decíamos, España cuenta con un clima privilegiado respecto al resto de Europa. Los inviernos son mucho más benignos que estos países, sobre todo en el Sur y en las Islas Canarias, donde prácticamente tienen la misma temperatura todo el año.

Por ello, el objetivo de estas regiones, que ya están haciendo campaña fuera de nuestras fronteras, es captar al ‘turista energético’: jubilados y nómadas digitales que buscan pasar el invierno en lugares más cálidos para ahorrarse la factura de la luz en sus respectivos países.

Porque no solo tenemos un clima mejor; también unas condiciones de mercado energético mejores. Recordemos que el presidente del Gobierno consiguió arrancar a la UE un acuerdo debido a la ‘excepción ibérica’, una situación geográfica que nos hace tener desventaja en el mercado energético europeo.

De este modo, desde hace unos meses tenemos un tope al precio del gas en los mercados mayoristas, algo con lo que no cuenta el resto de países. Además, tenemos más capacidad de importación de gas al no estar tan expuestos al gas ruso como otros países europeos, por lo que nuestros precios se mantienen más bajos al no tener esa amenaza de escasez.

Por lo tanto, alquilar aquí una vivienda para pasar el invierno garantiza unos costes energéticos inferiores por todas estas razones, un buen aliciente para nuestros vecinos europeos que quieren huir del frío y del sablazo en la factura.

Ahora bien, España debe jugar bien sus cartas y ofrecerles buenas condiciones para ganarse el favor de estos turistas y alargar nuestra temporada durante todo el invierno -el cual se avecina complicado-. Si no, se marcharán a destinos que sean más favorables en lo que al bolsillo se refiere.

Fuente: El Blog Salmón

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