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Jardines verticales: estética, sostenibilidad y economía

Jardines verticales: tipos y ventajas

Cada vez podemos ver más jardines verticales instalados en hogares, restaurantes o locales que aportan una gran cantidad de ventajas para los propietarios. Y es que cada vez son más utilizados y son más habituales.

Pero, ¿Qué son los jardines verticales? Se trata de florestas o vergeles que se instalan en las paredes de los edificios. Están hechos con plantas y diseñados para aprovechar el espacio vertical. Y, a la vez, dan un toque de color y naturalidad al entorno.

Ventajas de los jardines verticales

Los jardines verticales ofrecen múltiples ventajas, pero entre las más destacadas podemos citar las siguientes:

  • Facilidad de instalación y mantenimiento. Gracias a sus características, estos jardines son fáciles de instalar y requieren poco o ningún mantenimiento. Esto los hace ideales para pequeños espacios como balcones, terrazas o patios muy reducidos.
  • Capacidad para mejorar la calidad del aire y reducir la contaminación ambiental. Debido a su natural capacidad filtradora, ayudan a purificar el aire y a reducir la contaminación. Además, al absorber el dióxido de carbono y los compuestos orgánicos volátiles que se emiten a través de la respiración humana, contribuyen a combatir el efecto invernadero y el calentamiento global.
  • Potencial estético. Un jardín vertical tiene un gran potencial para transformar cualquier espacio urbano. Asimismo, es una forma atractiva de decorar las fachadas de edificios o patios interiores. Ya que, con su variedad de estilos y colores, estas plantaciones dan vida a las ciudades y aportan un toque de color e imaginación.
  • Versatilidad. Además de su uso tradicional como florestas en las fachadas, también se pueden adaptar para cumplir funciones diversas. Desde recoger agua de lluvia hasta almacenar energía solar. Asimismo, son una solución alternativa que permite integrar el verde en lugares donde es difícil plantar árboles o césped, como los patios interiores de edificios y los espacios pequeños.
  • Sostenibilidad. Aparte de su función estética, estos jardines también se pueden usar para mejorar la calidad del aire al absorber contaminantes como el dióxido de carbono o las partículas en suspensión. Mejorando así la sostenibilidad de las ciudades.
  • Economía. La instalación de un jardín vertical no requiere grandes inversiones ni mucho mantenimiento. Por ello son una opción económica y fácil de implementar en cualquier entorno urbano.

En conclusión, los jardines verticales son una excelente opción para incorporar el verde a espacios urbanos y mejorar la calidad de vida de las personas. Si bien requieren algo de inversión inicial, su impacto en el medio ambiente y sus beneficios para la salud los hacen una solución a tomar muy en serio.

Tipos de jardines verticales

Podemos diferenciar entre 2 tipos de jardines verticales:

  1. Jardines verticales naturales. Son los que se crean con semillas y otros materiales orgánicos y requieren un mantenimiento muy cuidadoso. Estos jardines verticales naturales son ideales para espacios abiertos como balcones, terrazas o paredes de grandes edificios. Ya que además de aportar color y vida al ambiente también lo protegen de la contaminación ambiental.
  2. Jardines verticales artificiales. Son aquellos que se realizan con materiales como el plástico o la madera. Y que incorporan sistemas automatizados para el riego y el mantenimiento. Estos jardines verticales artificiales suelen ser más sencillos y están pensados en especial para los propietarios de viviendas pequeñas o departamentos, donde no hay espacio suficiente para tener un jardín tradicional.

Más información en jardinesverticales.madrid.




Fuente: pongamosquehablodemadrid.com

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