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Ocho puntos que hay que tener claros antes de abandonar el trabajo

Dejar el trabajo se ha puesto de moda. No lo decimos nosotros, lo dicen las cifras. Lo que empezó el año pasado como tendencia en Estados Unidos, donde hay un mercado de empleo con mejores condiciones que este, todo sea dicho, se está extendiendo como la pólvora en Europa.

En Alemania, por ejemplo, tienen falta de mano de obra cualificada, lo que está haciendo que empresas claves en su sistema productivo tengan que recortar la producción, avivando aún más la crisis. No encuentran trabajadores para los huecos que quedan libres, aún dando condiciones ventajosas como una semana laboral de cuatro días.

En España, aunque de forma tímida, ya se habla de Gran Dimisión. En lo que llevamos a año son unas 30.000 personas las que han dejado voluntariamente su puesto de trabajo, una cifra que puede parecer pequeña, pero que no para de crecer. Y recordemos que hay alrededor de un millón de puestos de empleo que España se ve incapaz de cubrir a pesar de tener un paro de casi tres millones.

Por lo tanto, se trata de un fenómeno que conviene tener en cuenta porque parece que va a marcar tendencia en el mercado laboral en los próximos años. Los trabajadores ya no son los que eran antes, y ahora se sienten con la sartén por el mango para exigir mejores condiciones o simplemente marcharse cuando sienten que una etapa laboral se ha agotado.

Todo eso está muy bien, pero claro, hay que tener en cuenta muchas cosas antes de tomar la decisión de dejar un trabajo. Porque no todo son rosas a la salida, y puede que dejar un trabajo que ya no te gusta tenga más inconvenientes que ventajas.

Siete puntos a considerar si vas a dejar tu trabajo

  1. En primer lugar y más importante: ¿tienes un plan para después? Es muy aventurado dejar un trabajo a la ligera sin tener otra cosa o un plan para emprender. Por lo que, si no es tu caso, espera al menos a tenerlo por lo que pueda pasar.
  2. Si no tienes otro trabajo esperando, al menos, ten un colchón de ahorros que te permita vivir ese tiempo que te vas a tomar de descanso o de reset. Repetimos: dejar un trabajo es algo que debe estar muy meditado y se deben contar con garantías de que se va a poder sobrevivir después. Por mucho que odies a tu jefe, recuerda que tienes que comer de algo.
  3. Si vas a emprender, también es conveniente que tengas claro tu proyecto y la forma de financiarlo, pues aunque tengas una idea genial, si no tienes con qué llevarla a cabo poco vas a poder hacer. Puede que tengas ahorros para hacerlo, pero si no es así y vas a pedir financiación bancaria, recuerda que es difícil que te den un crédito sin una nómina o un buen aval.

  4. En el caso de que no tengas otro trabajo ni vayas a emprender, intenta que tu periodo sabático no sea muy largo, porque tiempo que no trabajas, tiempo que no cotizas en la Seguridad Social. Y es menos tiempo trabajado para calcular tu pensión futura. Y según están las cosas en ese terreno…no te conviene tener lagunas en tu vida laboral si quieres acceder a una pensión mínimamente digna.

  5. Por otra parte, valora muy bien la situación económica que tenemos. Estamos en plena contracción económica y, aunque no se estima que sea una crisis grave ni prolongada en el tiempo, no es la mejor situación para dejar un trabajo y encontrar otro mejor. A ver, poderse se puede, pero quizá no es tan fácil como crees.

  6. Si llegas a un acuerdo con tu empresa y logras que te despidan para poder cobrar un tiempo el paro, ten en cuenta que vas a cobrar menos del salario que percibías, pues nunca se cobra el 100%. En concreto, hablamos de una cuantía máxima 175% del Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM), que vienen a ser 1.182,16 euros mensuales. Para personas con un hijo, la cuantía máxima del paro es del 200% del IPREM, 1.351,04 euros mensuales, mientras que para personas con dos hijos o más, la cuantía máxima es del 225% del IPREM, lo que vienen siendo 1.519,92 euros mensuales. Ese es el máximo que vas a cobrar, y eso los seis primeros meses, pues luego se reduce al 60%.

  7. Un aspecto del que poco se habla y que sucede mucho en España es el hecho de que el paro aquí supone un estigma. Es decir, las empresas prefieren contratar a una persona de otra empresa que del paro, aunque les salga más barato esto último a nivel Seguridad Social. Estar en paro supone estar ‘fuera del mercado’, como si estuvieras desactualizado, de ahí que tengamos tantos parados de larga duración frente a otros países europeos. Por lo que si vas a irte al paro un tiempo, ten claro que luego puede que te cueste más volver a estar en activo.

  8. Por último, por favor, haz cuentas. Si los gastos que tienes no van a poder ser cubiertos si dejas tu trabajo aunque tengas un proyecto muy interesante esperando, no lo hagas. Porque los costes actuales no paran de subir y si no vas a poder cubrirlos es mejor que aguardes un tiempo hasta que tengas el dinero suficiente para irte de tu empresa sin que eso te ocasione un problema financiero a la larga.

Fuente: El Blog Salmón

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